El misterio máximo de la carne

Exponiendo los secretos detrás de Burger King y la producción mundial de carnes

Burger King, la segunda cadena de hamburguesas más grande del mundo, vende 11 millones de Whoppers, Crispy Chickens Jr., Bacon Kings, y otros sándwiches cada día. Pero ¿cuál es el impacto ambiental de producir toda esa carne? Burger King no proporciona casi ninguna información acerca de cómo se produce su carne, o si los alimentos que van en las comidas son producidos de una manera ambiental y socialmente responsable.

Sin duda, Burger King no es la única empresa cuya falta de políticas y prácticas está causando problemas ambientales a gran escala. La industria de comida rápida y otros vendedores de carne, como por ejemplo los supermercados, obtienen sus materias primas de muchas de las mismas fuentes cuestionables como Burger King. Pero dado su tamaño y escala, las extensas conexiones con otras grandes empresas de alimentos y su aparente falta de voluntad para comenzar a hacer frente al desafío, Burger King proporciona un vehículo adecuado para contar la historia de la industria de la carne a nivel mundial.

Previous photo: Burger King Website
Deforestation on Fazenda Semear in São Desidério, Brazil. Video: Jim Wickens/Ecostorm

Como se muestra en este informe, Burger King tiene mucho que esconder: el gigante de la comida rápida no ha adoptado ninguna política seria para proteger los ecosistemas nativos en la producción de sus alimentos. A pesar de la presión de los consumidores, sigue ocupando el último lugar entre sus competidores como McDonald’s cuando se trata de proteger el ambiente. Las empresas que se encuentran en la cadena de suministro de Burger King han sido vinculadas a la destrucción en curso de bosques y praderas nativas, hábitats para la vida silvestre como los perezosos, los jaguares, los osos hormigueros gigantes y otras especies.

Al contrario de muchos de sus competidores, Burger King ha rechazado en repetidas ocasiones las solicitudes por parte de las organizaciones de la sociedad civil para comprometerse a comprar sus materias primas únicamente de proveedores que no participen en la destrucción de los bosques, o para proporcionar información acerca del origen de dichos productos. McDonald's ha tomado un papel de liderazgo al comprometerse a eliminar la deforestación de su cadena de suministro, e instar a sus proveedores a hacer lo mismo.

Burger King obtuvo una puntuación de cero en la tabla de puntuación de 2016 de la Unión de científicos preocupados de los perfiles de la deforestación de los principales vendedores de carne de res, estando significativamente rezagado de otros actores importantes como Wal-Mart, McDonald’s y Wendy’s.

Mass soybean harvesting at a farm in Campo Verde, Mato Grosso, Brazil. Photo: Alf Ribeiro.

El impacto de las cadenas de suministro mundiales

Con el fin de examinar el impacto de las operaciones de Burger King nos centramos en la fuente principal de la mayoría de su carne: la soja que alimenta el ganado que la empresa utiliza para hacer sus comidas. La soja es un importante ingrediente básico de la carne del mundo. Aproximadamente tres cuartas partes de la soja del mundo se destinan a la alimentación animal.

Esta producción de soja ha dejado una ha dejado una cicatriz enorme en la superficie de la Tierra. Más de un millón de kilómetros cuadrados de nuestro planeta, equivalente a la superficie total combinada de Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, están dedicados al cultivo de la soja.

1,000,000

Kilómetro cuadrado dedicado a la producción de soja

Text Over Media

En América del Sur, los intereses de la soja y el ganado han convertido vastas áreas de ecosistemas nativos diversos de la selva amazónica, el Cerrado brasileño, el Chaco boliviano y argentino y el Bosque Atlántico en Paraguay, en monocultivos de soja. Entre 2001 y 2010, un promedio de 4 millones de hectáreas de bosques fueron destruidos cada año, en su mayoría para el cultivo de soja y la ganadería.

Este informe se centra en los impactos sobre los ecosistemas y la biodiversidad extraordinarios de América del Sur. Más adelante en 2017, Mighty publicará un informe que examina las prácticas de algunas de estas empresas en el Medio Oeste americano.

The flow of soy through the meat supply chain. Soy originates from farms in Latin America and ends up in the fast food consumed around the world.

El descubrimiento de un camino de destrucción

Para esta investigación, visitamos 28 localidades repartidas a lo largo de 3000 kilómetros en Brasil y Bolivia, en donde la producción de soja a gran escala está alimentando la deforestación masiva (para más detalles, imágenes de satélite, y vínculos a los fotos y videos adicionales de cada sitio, visite nuestro informe de referencia). Para superar la falta de transparencia de Burger King, utilizamos el mapeo satelital, herramientas de análisis de las cadenas de suministro, entrevistas con agricultores de soja, y una investigación de campo extensiva para descubrir la deforestación vinculada a los gigantes agroindustriales en las cadenas de suministro de la empresa.

A través de la frontera sudamericana encontramos las huellas de las principales empresas comerciales que dominan la agricultura mundial y que abastecen a Burger King y otras empresas de alimentos. Comerciantes como las empresas americanas Cargill, Bunge y ADM compran el grano, construyen los silos y carreteras, proveen fertilizantes a los agricultores y hasta financian las operaciones de desmonte de tierras.

El Cerrado, bosque de sabana de Brasil

Chapada dos Veadeiros, Brazilian Cerrado. Photo: Willians Fausto.

El Cerrado de Brasil es un bosque de sabana que abarca 200 millones de hectáreas ricas en vida silvestre. Esta zona alberga el 5% de la diversidad biológica del mundo, incluyendo especies en peligro de extinción como el jaguar, el oso hormiguero gigante, el zorro, el lobo de crin (lobo guará en Brasil) y el ciervo de los pantanos. Sus suelos almacenan cantidades significativas de carbono que son liberadas cuando el suelo es arado para las actividades agrícolas. El Cerrado es además una fuente vital de agua para millones de personas que habitan en la región. La mitad de las cuencas hidrográficas de Brasil tienen sus fuentes en el Cerrado, incluido el Pantanal, que es el humedal más grande del mundo. El Cerrado incluso impulsa la economía de Brasil: 90 por ciento de los brasileños dependen de la energía hidroeléctrica generada a partir de las cuencas originadas en el Cerrado.

Sin embargo, esta gran sabana se encuentra en estado de emergencia, en gran parte debido a las prácticas insostenibles de las empresas ganaderas y de la soja. Más de la mitad ya ha sido destruida.

Es así como buscamos examinar qué empresas son las principales responsables de esta crisis en curso. Para ello, recurrimos a datos y análisis de la Conab (Compañía Nacional de Abastecimiento Agrícola de Brasil) para superponer los silos de cereales y otras instalaciones de las empresas con datos de deforestación obtenidos de análisis por satélite realizados por el Grupo de Investigación Lapig de la Universidad Federal de Goais en Brasil.

The Cargill y Bunge se encuentran operando en áreas con la mayor deforestación

Si bien existen varias empresas de soja que operan en el Cerrado, el análisis mostró que Cargill y Bunge son las dos empresas más estrechamente vinculadas a la deforestación. Ambas empresas adquieren la soja de los agricultores, y luego la envían alrededor del mundo para ser entonces utilizada en cebaderos, en donde la comen los pollos, los cerdos y las vacas antes de convertirse en sándwiches de pollo, tocino y hamburguesas.

Cargill es la empresa privada más grande de los Estados Unidos, con ingresos globales de $120 mil millones de dólares americanos, y es un líder mundial en el comercio de soja, aceite de palma, ganado, algodón y otros productos básicos. Esta empresa estadounidense tiene una historia de décadas de destrucción de los recursos naturales de Brasil.

Bunge, una empresa que cotiza en la bolsa, tiene su sede en el frondoso suburbio de White Plains, en la ciudad de Nueva York, y es el líder principal en el Cerrado, Actualmente cuenta con la mayor infraestructura instalada en Matopiba, integrada por los estados de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía, la región con mayor deforestación causada por el cultivo de soja en el Cerrado. Recientemente Bunge ha extendido su red aún más en la región.

Además de comprar soja, Cargill y Bunge financian carreteras y otras infraestructuras y proporcionan fertilizantes y otros recursos a los agricultores, otorgándoles un papel directo en el impulso de la deforestación a lo largo de la frontera agrícola. Durante los últimos cinco años Bunge ha sido la empresa líder vinculada al riesgo de deforestación en el Cerrado, con Cargill en segundo lugar.

Los 29 municipios en el Cerrado en donde Bunge estaba operando un silo comercial vieron casi 50 000 hectáreas de deforestación en 2015, y un total de 567 562 hectáreas entre 2011 y 2015. Los 24 municipios en donde Cargill estaba operando un silo comercial presenciaron 130 000 hectáreas de deforestación durante ese mismo período de cinco años. Además, existen 12 municipios en donde ambas empresas Cargill y Bunge estaban operando silos. Estas áreas registraron un total de 90 129 hectáreas de deforestación total durante ese mismo período. No toda la deforestación captada aquí es para el cultivo de la soja. Sin embargo, estas empresas no están tomando las medidas suficientes para prevenir la cantidad sustancial de deforestación que ocurre en estas regiones donde están operando, y en muchos casos están proporcionando los incentivos financieros que en primer lugar estimulan la deforestación.

Clearance on Fazenda São José, São Desidério, Brazil. Photo: Jim Wickens, Ecostorm

En todo el Cerrado visitamos 15 localidades que se extienden por cientos de kilómetros. Encontramos repetidamente la misma situación: grandes áreas de sabana recientemente convertidas en enormes monocultivos de soja que se extienden hasta el horizonte. Las granjas eran típicamente grandes operaciones comerciales repartidas sobre miles de hectáreas. Utilizamos drones teledirigidos para seguir a los tractores mientras arrancaban la antigua sabana, y observamos a los agricultores de soja utilizar fuegos sistemáticos para quemar los deshechos y despejar la tierra, enviando un humo acre por toda la región.

Se perdió el control sobre muchos de estos incendios, y en consecuencia se quemaron áreas silvestres intactas adyacentes. Las entrevistas realizadas con los agricultores confirmaron que Cargill y Bunge eran los dos clientes más comunes de soja en los sitios que visitamos. Las imágenes de satélite presentadas aquí muestran exactamente el grado de deforestación en cada localidad durante los últimos cinco años. Bunge ha adoptado una política sólida por escrito para prohibir la deforestación en su cadena de suministro, pero no ha comunicado su política ampliamente a sus proveedores. La política de Cargill es notoriamente débil. A diferencia de sus competidores cuyas prohibiciones de deforestación tiene efecto inmediatamente, Cargill se ha dado un plazo hasta 2030 para eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro, dando a los cultivadores de soja y otros casi 15 años para correr y tumbar la mayor cantidad posible de bosque. Independientemente, la política de ninguna de las dos empresas parece estar teniendo un impacto suficiente sobre el terreno.

Hay muchas cosas en juego en estas decisiones. En todo Brasil, la agroindustria ha tenido una larga historia de acaparamiento de tierras, destrucción y violencia. Un reciente informe de la ONG internacional Global Witness reveló que más defensores forestales indígenas han sido asesinados en Brasil que en cualquier otro país. La mayoría de los asesinatos ocurrieron en las regiones con mayor cantidad de tierras para la ganadería y las plantaciones de soja. Cientos de defensores indígenas han sido asesinados por sicarios contratados por intereses agrícolas inescrupulosos. Detener este ciclo de violencia requerirá la acción por parte de los clientes de estos productores agrícolas comerciales.

Bolivia

A male jaguar in the setting Bolivian sun.
Photo: Vivian Nicholas

Nuestro equipo de trabajo viajó luego a Bolivia, otra frontera para la industria mundial de la soja. Bolivia es el hogar de más de 14 000 especies de plantas, 325 especies de mamíferos, 186 especies de anfibios, 260 especies de reptiles, 550 especies de peces y 1379 especies de aves. En efecto, es uno de los países con mayor diversidad biológica en el mundo. Los perezosos de tres dedos holgazanean en los árboles, durmiendo tanto que el musgo crece sobre ellos. Los guacamayos que vuelan elevados añaden una explosión de colores brillantes al cielo azul sobre la selva tropical. Los delfines rosados de los ríos pescan en sus aguas. Los pumas dominan todo.

Desgraciadamente Bolivia ha sido también un centro para el cultivo insostenible de soja para alimentos de ganado, lo cual está causando la destrucción de los ecosistemas nativos. Cargill y otros comerciantes son también cómplices en el despeje de este punto clave de la diversidad biológica mundial a una velocidad vertiginosa. A través de los lugares que visitamos en Bolivia, los trabajadores nombraron como los compradores más comunes de soja a las empresas Cargill y Archer Daniels Midland (ADM), esta última con sede en Chicago. Según un estudio realizado por el Instituto Internacional de Estudios Sociales de la Haya, los silos y depósitos de Cargill en Bolivia pueden almacenar hasta 27 000 toneladas de grano. La empresa también tiene alianzas con otros propietarios de silos en 12 localidades. La misma investigación muestra que ADM controla el 13% de las exportaciones de soja de Bolivia.

Según un informe de 2015 realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre 2010 y 2015 Bolivia experimentó un promedio de 289 000 hectáreas de deforestación por año. Un estudio boliviano separado publicado en la revista científica internacional Plos One encontró que Bolivia perdió 430 000 hectáreas de bosque por año durante la década anterior. Más de tres cuartos de esta deforestación tiene lugar en la región de Santa Cruz, que es donde enfocamos nuestra investigación en Bolivia. Según el análisis de Forest Trends, hasta nueve décimos de esta deforestación es ilegal.

Aunque Bolivia es uno de los países menos desarrollados de América del Sur, sus niveles de emisiones de gases de efecto invernadero per cápita son iguales o superiores a aquellos de muchos países europeos. Más del 80% de estas emisiones provienen de la deforestación.

Al llegar a las afueras de Santa Cruz, la capital agrícola de Bolivia, rápidamente comenzamos a ver el mismo tipo de deforestación extensiva que observamos en Brasil. Los mismos incendios masivos y fuera de control arrasaban el paisaje. Los trabajadores agrícolas explicaron cómo los incendios ocasionados por los cultivadores de soja han secado el paisaje y lo han hecho vulnerable al fuego.

Fires blaze on Propieded Valle Verde in Bolivia.
Credit: Jim Wickens/Ecostorm

La vida entre los campos de soja: el impacto sobre las comunidades locales

Las poblaciones indígenas y locales sufren frecuentemente las consecuencias de la deforestación. Bolivia tiene la más grande proporción de pueblos indígenas de toda Latinoamérica. Cerca del 40% de su población se identifica como indígena, según el censo de 2012. La mayoría de la población restante es de descendencia mixta entre indígenas y europeos. Muchas de las comunidades indígenas viven en los bosques y dependen de ellos para su alimentación, agua, refugio y supervivencia cultural. Los productores de soja, los ganaderos y los intereses ilegales de la explotación maderera han utilizado frecuentemente la violencia para desplazar de sus tierras ancestrales a grupos de las tierras bajas, como el pueblo Guaraní.

Children from the Ayoreo indigenous community in the village of Puesto Paz. Credit: Jim Wickens\/ Ecostorm

Children from the Ayoreo indigenous community in the village of Puesto Paz. Credit: Jim Wickens/ Ecostorm

Visitamos la comunidad indígena Ayoreo en el pueblo de Puesto Paz, unas pocas horas al Este de Santa Cruz. Hasta hace poco los ayoreos eran cazadores recolectores tradicionales, desplazándose a través de los bosques que se extienden en todas direcciones. En la actualidad los bosques han sido talados, y los ayoreos se encuentran aislados y rodeados por campos de soja, con sus tierras de caza tradicionales propiedad ahora de las empresas extranjeras y sus cultivos exportados al exterior. Cuando nuestro equipo habló con el jefe de la comunidad, él describió el miedo que sienten cuando los aviones vuelan sobre sus cabezas y fumigan con pesticidas para la soja a unos cientos de metros del pueblo. Habló de un incidente en donde varios niños murieron por tomar agua de uno de los contenedores de pesticidas desechado que habían traído de uno de los campos de soja cercanos. Con demasiada frecuencia es allí donde termina la cadena mundial de suministro de carne: con una comunidad expulsada de sus tierras, sus bosques talados y viviendo una existencia precaria aislada de su pasado y sin un futuro claro.

An aerial view of one of the Mennonite communities our team visited in Bolivia. Each field is separated by a thin ribbon of trees.
Photo: Jim Wickens/ Ecostorm

Propagando el éxito: la Moratoria de Soja

El tipo de deforestación que encontramos en el Cerrado de Brasil y en Bolivia no es inevitable. En la Amazonía brasileña, Cargill y Bunge y otras empresas han descubierto cómo proteger los ecosistemas y aún hacer crecer sus negocios.

Luego de la presión ejercida por los consumidores que querían carne producida de manera sostenible, los principales actores de la industria de la soja se unieron y anunciaron que ya no comprarían soja cultivada en tierras deforestadas después de 2006 (enmendado posteriormente en 2008) en la Amazonia brasileña. Los resultados fueron dramáticos: en los dos años anteriores al anuncio, el 30% de las nuevas plantaciones de soja en la Amazonía brasileña provino de la destrucción de los bosques. Luego del acuerdo este número se redujo a únicamente el 1%. Combinado con otras acciones del Gobierno brasileño y la sociedad civil, incluyendo en el sector ganadero, Brasil redujo su deforestación total del Amazonas en más de dos tercios, reduciendo su contaminación climática más que cualquier otro país del mundo.

Mientras tanto, la industria de la soja ha logrado crecer todavía a un ritmo tremendo: incluso a medida que la deforestación ha disminuido drásticamente, el área sembrada con soja en la Amazonía brasileña se ha más que triplicado, pasando de un millón de hectáreas a 3.6 millones en solo diez años. Esta expansión agrícola sin deforestación fue posible debido a la abundancia de tierras previamente deforestadas en Brasil, en donde la agricultura se expandió sin amenazar los ecosistemas nativos, y por medio de la mejora de los rendimientos al adoptar prácticas agrícolas más eficientes. Este ejemplo demuestra que una agricultura más responsable es posible a gran escala.

Economic growth, measured through agricultural production value, has increased while the deforestation rate has declined.Credit: Paulo Barreto, Imazon

Economic growth, measured through agricultural production value, has increased while the deforestation rate has declined.
Credit: Paulo Barreto, Imazon

Una revolución similar es posible por toda Latinoamérica. A lo largo de toda la región existen aproximadamente 200 millones de hectáreas de pastizales y bosques degradados, un área 15 veces el tamaño de Inglaterra. Incluso si sólo una parte de esta tierra pudiera ser desarrollada de manera productiva para la agricultura, todavía ofrecería más que un amplio espacio para lograr ambos planes ambiciosos de expansión agrícola, y dejar además espacio para los esfuerzos de restauración ecológica que respetan los derechos legítimos a la tierra de pueblos indígenas y comunidades locales. Los agricultores de soja y los ganaderos pueden además manejar la tierra de manera más efectiva, cultivando más soja o criando más ganado en menos tierra.

La buena noticia es que la oportunidad de crecimiento agrícola en Latinoamérica sin deforestación está ganando terreno. El 19 de octubre de 2016 el Ministro del Medioambiente de Brasil, José Sarney Filho, asistió a un evento con el fin de conmemorar el décimo aniversario de la Moratoria de Soja. Citó además el éxito en la Amazonía, e hizo un llamado para la extensión del mecanismo al Cerrado.

José Sarney Filho at an event commemorating the tenth anniversary of the Soy Moratorium, announcing his support for extending the mechanism to the Cerrado. Photo: Abiove

José Sarney Filho at an event commemorating the tenth anniversary of the Soy Moratorium, announcing his support for extending the mechanism to the Cerrado. Photo: Abiove

“Hoy en día, la deforestación es mucho más alta en el Cerrado que en el Amazonas. Con la crisis del clima, necesitamos cada vez más que el bosque esté en pie, proporcionando beneficios ambientales y manteniendo el agua saludable,” dijo Sarney Filho. “Podemos ver cuánto logró este camino en la Amazonía y planear su evolución”.

- José Sarney Filho, Brazilian Minister of the Environment

Las empresas como McDonald’s, ADM, Wilmar, y Louis Dreyfus también han apoyado acciones adicionales. Todo está alineado para el éxito. Aunque todavía le queda mucho por hacer, ADM ha empezado a mapear completamente sus cadenas de suministro, ha trabajado con la ONG Forest Trust para comunicar sus expectativas de producción sostenible a los proveedores y tomar medidas contra los cultivadores que no cumplen con los requisitos. Pero hasta ahora Burger King y los proveedores Bunge y Cargill han rechazado dar apoyo a la extensión de la Moratoria de Soja más allá de la Amazonía brasileña. Abiove, la asociación de comercio de soja brasileña que representa a Cargill, Bunge y otras empresas, dijo que no está considerando una extensión de la moratoria al Cerrado porque afirma que el mecanismo de la Amazonía se puso en marcha durante una "situación de emergencia" y que "no hay situación de crisis que justifique una moratoria para el Cerrado”.

Es difícil entender cómo lo que está pasando en el Cerrado no es una emergencia ambiental. Más de la mitad de la vegetación natural del Cerrado ya ha sido despejada, comparada con menos del 25% de la Amazonía. Un estudio reciente realizado por universidades brasileñas encontró que esta deforestación está amenazando el abastecimiento de agua del Cerrado, lo que a su vez puede secar el Amazonas vecino, haciéndolo más susceptible a grandes incendios. Sin embargo, las grandes empresas de soja como Cargill y Bunge que abastecen al Burger King y muchos de los otros principales minoristas de carne no dan señales de disminuir o detener sus actividades. Esperamos que este informe no solo provea evidencia de que la emergencia es real y generalizada, sino que también es posible abordarla.

"No hay una situación de crisis que justifique una moratoria para el Cerrado."
- Abiove, asociación comercial de la soja en Brasil

Extensive clearance and fires on Fazenda São José in São Desidério, Brazil. Photo: Jim Wickens/Ecostorm
Quote from Abiove press release, October 24, 2016.

Potencial de cambio

Burger King y sus proveedores tienen la enorme oportunidad de hacer contribuciones positivas a la protección del medioambiente y de las comunidades indígenas. Esta empresa sola tiene una influencia significativa dentro de la industria agrícola y de alimentos. Burger King opera más de 19 000 restaurantes en aproximadamente 100 países. La empresa es manejada por la firma de inversiones 3G Capital, que también posee una participación mayoritaria en Tim Horton’s, Kraft, Heinz, y Anheuser-Busch InBev, lo que significa que las políticas y prácticas de esta empresa tienen un impacto extraordinario en la forma en que se produce todo, desde hamburguesas hasta cervezas, y macarrones con queso.

La firma fue fundada por los multimillonarios brasileños Jorge Paulo Lemann, Carlos Alberto Sicupira y Marcel Herrmann Telles y, Alexandre Behring da Costa. Lemann fue catalogado en 2015 como “el hombre más rico de Brasil” por Forbes, y es la vigésimo sexta persona más rica del mundo. Su patrimonio neto supera los 32 700 millones de dólares. 3G Capital es una firma conocida por su enfoque en medidas extremas de reducción de costos. Según el libro de Cristiane Correa Sonho Grande (Big Dream) sobre los tres socios, la frase favorita de Sicupira es: "Los costos son como las uñas; tienes que cortarlos constantemente”.

Jorge Paulo Lemann, one of the founders of 3G Capital.Photo: Getty Images

Jorge Paulo Lemann, one of the founders of 3G Capital.
Photo: Getty Images

Burger King debe utilizar su riqueza e influencia de manera positiva al unirse a otros en la industria de la comida rápida para adoptar e implementar una política sólida de "No deforestación, No explotación”. Debería publicar sus proveedores e informar sobre su cumplimiento de las políticas de sostenibilidad. Y debería unirse a McDonald’s y otras empresas instando a sus proveedores - empresas como Bunge y Cargill - a expandir la Moratoria de Soja al resto de América Latina y trabajar con gobiernos, comunidades y la sociedad civil para apoyar la expansión agrícola sostenible.

La Moratoria de Soja de Brasil ha demostrado que el crecimiento comercial y la protección ambiental no están inherentemente en desacuerdo. El Ministro del Medio Ambiente de Brasil, junto con grandes empresas de consumo, apoya la acción para difundir este éxito al resto de América Latina.

Más importante aún, los consumidores están exigiendo que su comida sea producida de manera responsable, libre de los vínculos a la deforestación o del abuso a los pueblos indígenas. Nadie quiere pensar en que los perezosos están perdiendo sus hábitats por culpa de las plantaciones de soja o la ganadería mientras muerde una Whopper, un sándwich de pollo o un bistec. La gente quiere comida asequible que no dañe los ecosistemas o las comunidades, una piedra angular para la creación de un sistema de alimentos verdaderamente sostenible.

Burger King, Cargill, Bunge y otras empresas tienen la oportunidad de ayudar a dar fin a una era de deforestación en Latinoamérica y dirigir al mundo hacia una visión de comida sostenible. Ha llegado el momento de hacerlo.

This report was produced with support from a grant from the Norwegian Agency for Development Cooperation.

Bibliografía

Campesinos living among soy and cattle operations in Bolivia. Photo: Jim Wickens/ Ecostorm